PLANETAS INEXISTENTES
describir las cosas
mas aún los sentimientos.
No logro encontrar
las palabras para
explicar lo que me
hiciste sentir.
No tiene nombre,
mucho menos apellido
dirección o fecha
de nacimiento.
Sólo se que me deje ir
del mundo para aterrizar
en otro planeta.
Un planeta, en que
con un poco de agua
y apenas un rayo de
sol, se tornaban los
pastizales del verde
más hermoso posible.
En que poco importaba
el ruido del mundo.
Un planeta con un
Dios que hipnotizaba
mi mente, un Dios que
con solo sonreír calmaba
mi ansia.
Un planeta en el
que no temía amanecer
en el que mis perversiones
pasaban a segundo termino.
Y apesar de tus fugaces
y profundas visitas, yo era feliz
danzando en tus palabras
bebiendo sáliba de tus besos
sutiles.
Con tan solo ver el brillo
de tus pupilas sabia lo
que sentías.
Confié demasiado en mi
confié demasiado en
el mundo, en los mortales.
El camino del mundo
era más fácil, lo
mortal siempre fue
más cercano a ti.
Preferiste la vanalidad,
la simpleza de lo mortal.
Seguiste el rumbo de
tus deseos dejando
a lado el corazón.
No pude más, no quise
más, con el dolor en el
alma deje aquel planeta
te abandone mi Dios.
Quisiste regar los
pastizales, crear nuevos
acoiris pero era muy
tarde la decisión ya
estaba tomada.
De nuevo erraste
creyendo que iba a volver.
Olvidaste que antes de ser
Diosa fui tu maestra, nunca
lograste superarme
no adquiriste mis palabras.
Tal vez fue mi culpa, por
protegerte tanto, tal vez
fue tu culpa por no tomar
notas.
A cambio de ti, logre dejar
lo mortal, ahora lo se, yo te
hice mi Dios pero nunca fuiste
Dios.
Ahora con el corazón
ahogado en sangre, mi alma
asfixiada, como tu maestra que
solía ser, te libero.
Te sacó del salón de mi corazón
te dejo ir para así pasar a la máxima
divinidad, al cenit, que una Diosa debe de
alcanzar.
1 comentario:
tus poemas están chiditos. Hay pasajes que me parecen verdaderos hallazgos. Vas bien, muy bien. Pero, ¿por qué tanto dios en tu poesía reciente, hija mía?
Publicar un comentario